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Vas a una carnicería, miras el mostrador y ves nombres que te suenan, pero no sabes exactamente qué significan. Lomo alto, aguja, morcillo, contra, solomillo. Todos son cortes de carne de ternera, pero no todos sirven para lo mismo. Y aquí está el problema: muchas veces elegimos mal porque nadie nos ha explicado de forma clara qué parte es cada una y cómo se cocina mejor. Si alguna vez te has preguntado si se dice bien “cortes de carne de ternera” y qué diferencia hay entre ellos, estás en el lugar adecuado.

En Castilla Gourmet trabajamos cada día para acercar carne nacional de máxima calidad directamente del campo al consumidor, sin intermediarios. Y sabemos que entender los cortes es el primer paso para disfrutar de verdad la carne. No se trata solo de comprar. Se trata de saber qué estás comiendo y por qué sabe como sabe.

Cómo se clasifican los cortes de carne de ternera

En una carnicería tradicional, los cortes suelen organizarse en categorías amplias: piezas de primera, de segunda y de tercera. Esta clasificación no significa que unas sean buenas y otras malas. Significa que unas son más tiernas y aptas para cocción rápida, mientras que otras necesitan más tiempo y mimo.

Las piezas de primera suelen proceder de la parte trasera y del lomo. Son más tiernas y se adaptan bien a la plancha o la parrilla. Las de segunda y tercera proceden de zonas con más movimiento, como el cuello o las patas. Son ideales para guisos y cocciones largas. No hay cortes mejores o peores, hay cortes adecuados para cada receta.

Cortes de carne de ternera más conocidos y cómo utilizarlos

Ahora vamos a entrar en detalle. No como una lista fría, sino entendiendo qué aporta cada pieza y por qué es importante conocerla.

Solomillo

El solomillo es uno de los cortes de carne más valorados por su ternura. Procede de la parte interna del lomo y es un músculo que apenas trabaja. Por eso resulta extremadamente tierno. Es perfecto para medallones, tournedós o preparaciones rápidas a la plancha. Necesita poco tiempo de cocción y un punto preciso para mantener su jugosidad.

Es el corte más tierno de la ternera, pero también uno de los más magros. Por eso conviene no cocinarlo en exceso.

Lomo alto y lomo bajo

El lomo se divide en dos partes principales: lomo alto y lomo bajo. De aquí salen piezas como el entrecot o el chuletón. Son cortes con buena infiltración de grasa, lo que aporta sabor y jugosidad. Funcionan muy bien a la parrilla o a la brasa.

El lomo alto suele tener más grasa infiltrada y un sabor más intenso. El lomo bajo es algo más magro, pero igualmente sabroso. Si buscas equilibrio entre ternura y sabor, el lomo es una apuesta segura.

Cadera y tapa

La cadera es una pieza versátil y bastante tierna. Se utiliza para filetes, escalopes o incluso para asados si se trabaja en piezas más grandes. La tapa, situada en la parte externa de la pierna, también se emplea para filetes y para empanar.

Son cortes magros, con poca grasa, y agradecen una cocción rápida para no perder jugosidad. En una buena carnicería te aconsejarán el grosor adecuado según el uso que quieras darle.

Contra y babilla

La contra y la babilla proceden de la pierna trasera. Son algo menos tiernas que la cadera, pero muy útiles en cocina. Se emplean para filetes, carne para rellenar o para asados controlados. También son habituales en preparaciones como la carne mechada.

Al tener menos grasa, conviene no sobrecocinarlas. Un corte fino y un fuego fuerte suelen dar buen resultado.

Aguja

La aguja se encuentra en la parte delantera, cerca del cuello. Es una pieza con más tejido conectivo y algo más de grasa. Eso la hace perfecta para guisos y estofados. Con una cocción lenta, se vuelve tierna y muy sabrosa.

Es un ejemplo claro de cómo un corte menos tierno puede ser espectacular si se cocina bien.

Morcillo o jarrete

El morcillo, también llamado jarrete, procede de la parte baja de las patas. Es una carne con mucho colágeno, ideal para guisos largos. Cuando se cocina despacio, el colágeno se transforma y aporta una textura melosa.

Es la pieza clásica para el cocido o para platos tradicionales de cuchara. No es una carne para prisas, pero el resultado merece la espera.

Pecho y falda

El pecho y la falda son cortes con más grasa y fibras largas. Se utilizan en guisos, caldos y preparaciones tradicionales. También pueden picarse para elaborar hamburguesas con más sabor.

Son piezas que demuestran que el sabor no siempre está en lo más tierno. Muchas veces está en lo que necesita tiempo.

Por qué es importante comprar en una buena carnicería

Conocer los cortes de carne es fundamental, pero igual de importante es saber dónde comprarlos. En una carnicería especializada no solo te venden una pieza. Te explican de dónde procede, cómo se ha criado el animal y qué corte se adapta mejor a tu receta.

En Castilla Gourmet trabajamos directamente con ganaderos que crían su ganado en condiciones controladas y respetuosas. Eliminamos intermediarios para mantener frescura y trazabilidad. Eso nos permite ofrecer carne con identidad, no producto anónimo.

El asesoramiento en el mostrador marca la diferencia. Puedes preguntar, aprender y ajustar tu elección según lo que quieras cocinar. Esa experiencia transforma la compra en conocimiento.

Cómo elegir el corte adecuado según la receta

Si vas a cocinar a la plancha o a la parrilla, busca cortes tiernos como solomillo, lomo o cadera. Si prefieres un guiso largo y sabroso, elige aguja, morcillo o falda. La clave está en adaptar el corte al método de cocción y no al revés.

También influye el grosor del corte. Un filete muy fino se cocina en segundos. Uno grueso necesita más control del fuego. En una buena carnicería pueden prepararlo a tu medida.

Entender los diferentes cortes de carne de ternera cambia por completo tu forma de cocinar. Dejas de improvisar y empiezas a decidir con criterio. Y cuando sabes lo que tienes entre manos, cada plato mejora desde el primer paso.